La Convención inició esta etapa con los
discursos de apertura en el pleno y la
presentación de cada uno de ellos en las 7
comisiones temáticas. Hay varias líneas
discursivas que permiten entender lo que
vendrá. Por un lado, aquellos que se
presentaron desde sus historias y cómo desde
sus posiciones profesionales o vitales llegaron
a estar presentes en la Convención. Otros,
desde su posición política y la oportunidad
que presenta la Convención afirman la idea de
nueva Constitución que, por un lado (derecha
moderada y centro-izquierda), nos represente
a todos o, por otro, permita determinadas
transformaciones profundas en la sociedad
(izquierda). Ahora bien, este tipo de discursos
se ligó a propuestas muy concretas de cambio
institucional, como el parlamentarismo y
unicameralismo. También están aquellos que
fijaron una línea histórica que permite
entender el proceso constituyente no sólo
desde la coyuntura, sino una traza desde el
pasado para pensar el futuro. Por ejemplo, los
discursos de los convencionales Adolfo
Millabur y Tiare Aguilera. Por último, es
preocupante el relato que busca mellar la
legitimidad y trabajo de la Convención,
aproximación preocupante pues puede ser
entendida como un llamado de alerta o un
riesgo real para el proceso de cambio.
o Lo anterior presenta desafíos. Primeramente,
nos encontramos con lo que podemos
denominar la política del relato personal,
aquella que desde la experiencia profesional
y vital hace aterrizar, legitimante, en la
Convención sus aspiraciones concretas y
reivindicaciones. Esto es claro en la
aproximación en materia de modelo de
desarrollo y medio ambiente y en los
derechos fundamentales. Luego, también
encontramos aquellas miradas mixtas, entre
la reivindicación local y una mirada general,
como se ha expresado en la discusión de la
forma jurídica de Estado y la necesidad de
abandonar el Estado unitario y pasar a una
descentralización efectiva. Luego,
particularmente en lo vinculado al sistema
político, se observa una dimensión
institucional que aboga por abandonar el
híper-presidencialismo chileno. En lo anterior
aun no es claro cuál(es) serán las propuestas
concretas y si la discusión se abocará a pensar
el diseño general del Estado aterrizando en
instituciones particulares o, será al revés,
donde desde lo concreto, se irá trabajando
hacia una arquitectura institucional. Hasta
ahora ambas cuestiones han aparecido.
Ligado a ello, es un desafío cuál será la
maceración entre política, reivindicación
social legítima y expertiz.
o De la primera semana de trabajo y de lo que
se advierte en la Observación Nº 5 de nuestro
Observatorio, lo claro hasta ahora es que
estaremos en presencia de una nueva
Constitución, sostenida en el paso de la
subsidiariedad a un Estado social de derecho;
del híper-presidencialismo a un equilibrio
entre presidente y Congreso; de un Estado
unitario centralizado a un Estado
descentralizado o regional; nuevo sistema de
derechos fundamentales, con preeminencia
de los derechos sociales y nuevos derechos
como la protección de la naturaleza y de los
recursos naturales e igualdad de género y la
plurinacionalidad como modelo de Estado.

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