La Convención cumplió dos meses de
funcionamiento. Se encuentra en etapa de
compilación, sistematización y propuesta del
proyecto de reglamento que será presentado
al pleno para su aprobación. Como resumen,
la Convención avanza en el itinerario
propuesto antes de entrar al debate de fondo
y ha ido adquiriendo un método de trabajo
que podríamos definir 2×2: discusión en
comisiones, indicaciones generales en el
pleno, nueva discusión en comisiones y
sanción por el pleno.
o El resultado del trabajo de las comisiones
permite visualizar dos cuestiones con efectos
diferentes. La primera, que la Convención
logró establecer contenidos reglamentarios
que se refieren al funcionamiento de la
Convención, la forma de ordenar su trabajo y
sobre las votaciones, cuestión que le
permitirá iniciar el mes de octubre con reglas
claras para entrar al debate constitucional
que ya se hace necesario. La segunda, que
parte de la labor de esta primera etapa buscó
adelantar la discusión de fondo. Esto último
se observa en la propuesta de comisiones
temáticas, en los asuntos en que ellas se
deben discutir y en el contenido trabajado en
algunas comisiones transitorias, como la de
derechos humanos, donde gran parte de los
contenidos tratados son más bien materias
que deben ser discutidas para ser parte o no
de la futura Constitución y no del
funcionamiento de la Convención. Tal
cuestión permite observar que, inicialmente,
el tipo de Constitución que se discutirá será
más bien una de carácter programático que
habilitatoria.
El trabajo de la Convención se vio
fuertemente golpeado con la declaración del
convencional Rodrigo Rojas Vade sobre su
falsa enfermedad. Su situación de salud fue
su bandera de lucha, le permitió ser líder en el
estallido social y candidato electo en la
Convención. En años de crisis de la política
(recordemos los casos de financiamiento
ilegal que aún resuenan) y de las instituciones,
lo ocurrido afecta la confianza pública. La
Convención es vista con esperanza y
expresión de un nuevo ciclo, edificándose
como un espacio de encuentro de una nueva
pluralidad, donde ciertos grupos excluidos
podrían, por primera vez, aparecer en el
espacio público. Lo ocurrido ensombrece eso.
En esta línea, la declaración de la Mesa
ampliada da cuenta de la renuncia y se refiere
al dolor causado, pero es poco clara frente a
la condena de cualquier tipo de mentira o
falsedad que dañe la fe pública. La
Convención debe comprender su rol como
órgano del Estado más allá de sus integrantes.
El error de la política tradicional ha sido su
defensa corporativa y no visualizar las
consecuencias de sus actos. Esperemos que la
Convención transite por otro camino

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