Escrito por:

Rodrigo Logan Soto.

Convencionalista, Distrito 9

Santiago 2021

Extractado de: Andrés López; Daniela Ramos. Las exportaciones de servicios de América Latina y su integración en las cadenas globales de valor, CEPAL – Colección Documentos de proyectos Las exportaciones de servicios de América Latina.

ANTECEDENTES PRELIMINARES.

Las exportaciones de servicios han venido creciendo a tasas rápidas en los últimos años en casi todo el mundo. Este crecimiento ha venido en gran medida motorizado por el incremento del comercio en actividades que antes eran débilmente transables, o no transables, tales como salud, educación, contabilidad, servicios jurídicos y de administración, publicidad e investigación y desarrollo, entre otras. En paralelo, rubros en donde las exportaciones ya eran relativamente importantes desde hace tiempo, como finanzas o construcción e ingeniería, han visto profundizar su nivel de internacionalización. Finalmente, industrias “jóvenes” como los servicios de computación y el software rápidamente se transformaron en actividades en donde el comercio internacional juega un rol clave. Así, al presente estos servicios hoy se encuentran plenamente integrados al proceso de fragmentación internacional de la producción que ha dado lugar a lo que la literatura denomina “cadenas globales de valor” (CGV).

La exportación de servicios claramente enfrenta oportunidades atractivas en un mercado mundial que presenta perspectivas de expansión rápida en diversos mercados (tanto geográficos como sectoriales). Los países de América Latina, entonces, tienen ante sí la gran oportunidad de ingresar en las CGV en los distintos segmentos del vasto mundo de los servicios, en búsqueda principalmente de generar divisas y nuevas oportunidades de empleo para sus economías. Ante este panorama, el presente trabajo tiene como objetivo analizar las tendencias y perspectivas de la exportación de servicios desde América Latina y la inserción de los países de la región en las respectivas CGV. Nos focalizamos en particular en aquellas áreas en las que la exportación es una posibilidad nueva o que se ha potenciado en las últimas décadas (servicios empresariales y profesionales, computación e información, construcción e ingeniería, arquitectura, medicina, publicidad, etc.), sin tratar entonces sobre actividades más tradicionales como turismo o transporte. Hacia el final, se plantean, en base al análisis realizado, algunas recomendaciones de política que podrían contribuir al diseño en los países de la región de estrategias que apunten a profundizar y consolidar la inserción de los mismos en las CGV y potenciar los impactos favorables que de ella podrían derivarse.

1.- Prologo Introductorio.

La exportación de servicios es una actividad tradicional y de larga data en todo el mundo. El turismo o el transporte son ejemplos obvios en ese sentido. Sus tasas de crecimiento a nivel mundial, en tanto, no parecen haber sido significativamente diferentes de las del comercio de bienes en las últimas décadas, a juzgar por las (imperfectas) estadísticas disponibles al respecto. ¿Por qué entonces se observa en buena parte del mundo, tanto en el ámbito académico y político como en el empresarial, un fuerte interés por analizar el fenómeno del comercio de servicios? Por un lado, aunque la participación relativa de los servicios en el comercio mundial total aparentemente no habría tenido grandes variaciones en años recientes, los aumentos registrados en las estadísticas sobre exportaciones de servicios en valores absolutos han sido muy elevados (y presumiblemente las cifras reales son aún mayores, dado que es muy factible que la información disponible subestime el valor real del comercio en estas actividades). Por otro lado, los servicios sí han venido ganando peso en otras variables clave -tales como empleo, PBI o inversión extranjera directa (IED)- en buena parte del mundo. Adicionalmente, tal vez lo más novedoso es que servicios que antes eran débilmente transables, o no transables, hoy registran tasas de comercio muy elevadas, y claras perspectivas de que ese comercio siga creciendo fuertemente. Estamos hablando de actividades tales como salud, educación, contabilidad, servicios jurídicos y de administración, publicidad e investigación y desarrollo, entre otras. En paralelo, rubros en donde las exportaciones ya eran relativamente importantes desde hace tiempo, como finanzas o construcción e ingeniería, han visto profundizar su nivel de internacionalización. Finalmente, industrias “jóvenes” como los servicios de computación y el software rápidamente se transformaron en actividades en donde el comercio internacional juega un rol clave.

Son varias las razones que están detrás de estas transformaciones. Tal vez las más relevantes entre ellas sean las siguientes:

i)          La fuerte difusión de las tecnologías de la información y las comunicaciones (TICs), que redujo notablemente los costos y el tiempo requeridos para generar, procesar, almacenar y transmitir información aún entre localizaciones remotas.

ii)         La globalización de la competencia, que ha implicado un aumento de las presiones competitivas para las grandes empresas y la necesidad de adoptar estrategias basadas en la reducción de costos, la búsqueda de flexibilidad y la diversificación de mercados.

iii)        La progresiva homogeneización de las prácticas de consumo, producción y organización empresarial a nivel mundial que se produjo como parte del mismo movimiento globalizador.

iv)        Los procesos de reorganización empresarial que fomentaron las prácticas de tercerización (outsourcing), la concentración de las firmas en sus respectivos core business y la reestructuración de las grandes corporaciones en divisiones especializadas funcionalmente, todo lo cual creó unidades especializadas en la prestación de servicios que antes formaban parte de la dinámica interna de empresas cuya actividad principal estaba en otros rubros.

v)         El ascenso y plena integración a la economía global de países que disponen de enormes reservas de mano de obra, como China e India.

vi)        Los cambios regulatorios que han tendido a desmantelar barreras previamente existentes para la exportación de servicios en sus diversas modalidades (fundamentalmente, en el seno de los acuerdos en la Organización Mundial de Comercio –OMC).

Este conjunto de circunstancias ha llevado a que los servicios hoy se encuentren plenamente integrados al proceso de fragmentación internacional de la producción que ha dado lugar a lo que la literatura denomina “cadenas globales de valor” (CGV).

El grueso del comercio de servicios –al igual que en el caso de bienes o de los flujos de IED- se realiza entre países desarrollados. Sin embargo, un buen número de países en desarrollo, así como varias economías en transición, han conseguido penetrar en el mercado mundial y presentarse como localizaciones atractivas para la atracción de inversiones sobre la base de la disponibilidad de recursos humanos calificados a costo relativamente barato. Es el caso de diversas naciones asiáticas

-China, India, Filipinas, Malasia, etc.- y de algunos países de Europa del Este (República Checa y Hungría entre los más destacados). Varias naciones de América Latina también se han sumado o intentan sumarse a esta tendencia, incluyendo a Argentina, Brasil, Chile, Colombia, Costa Rica, México y Uruguay entre otras. La exportación de servicios claramente enfrenta oportunidades atractivas en un mercado mundial que presenta perspectivas de expansión rápida en diversos mercados (tanto geográficos como sectoriales) –siempre y cuando en los países desarrollados, especialmente en los Estados Unidos, no prosperen las iniciativas tendientes a desalentar la exportación de puestos de trabajo en este tipo de actividades. Los países de América Latina, entonces, tienen ante sí la gran oportunidad de ingresar en las CGV en los distintos segmentos del vasto mundo de los servicios, en búsqueda principalmente de generar divisas1 y nuevas oportunidades de empleo para sus economías (en particular empleo de medio-alto nivel de calificación).

El aprovechamiento de estas oportunidades no es, sin embargo, una tarea sencilla. Una rápida recorrida por la web nos advierte que la mayor parte de las naciones del mundo –desde Botswana a Suiza- está interesada en aprovechar esas mismas oportunidades. Algunas cuentan con ventajas difícilmente replicables (enormes reservas de mano de obra como China e India). En otros casos, ya hay activas políticas gubernamentales de apoyo a la exportación de servicios; en tanto, las legislaciones laborales, impositivas o el tratamiento a la inversión difieren fuertemente entre distintos 1 Obsérvese que, a diferencia de otras actividades fuertemente exportadoras en el área de bienes, como las que se organizan en base a maquilas o zonas francas, la exportación de servicios tiene usualmente un bajo costo en términos de importación de insumos o equipos países. Factores de impacto general sobre la atracción de inversiones, como la estabilidad macroeconómica e institucional, favorecen a ciertos países en desmedro de otros, Asimismo, ciertos elementos constituyen ventajas/desventajas inmodificables (por ejemplo, huso horario) o son de lenta modificación en el tiempo (por ejemplo, dominio de determinadas lenguas). Está claro que en un mundo en el que las oportunidades de negocio abundan los países de la región de todos modos conseguirán, en mayor o menor medida según sus posibilidades, subirse al carro de la exportación de servicios, tal como ha venido ocurriendo en muchos casos. Sin embargo, entendemos que, ante la gran abundancia de localizaciones alternativas para desarrollar este tipo de actividades, es necesario que se diseñen estrategias o políticas que apunten a generar un ambiente favorable para la atracción de inversiones y la exportación de servicios, así como para ir buscando formas de inserción más estables y que no se basen únicamente en las ventajas (¿transitorias?) que puede ofrecer la región en materia de costos laborales. Decimos esto fundamentalmente por la siguiente razón: la exportación de servicios y las inversiones asociadas tienen usualmente un carácter más footloose que el comúnmente observado en el mundo de los bienes. Esto es así porque: i) las inversiones “hundidas” en capital fijo son generalmente bajas; ii) los clientes o usuarios de los servicios probablemente no se enteran desde donde son provistos dichos servicios (nadie sabe dónde se ubica la persona que atiende una llamada telefónica desde un call centre, mientras que al comprar un bien es fácil conocer su proveniencia gracias al “made in …”); iii) en ciertos casos, las actividades de exportación de servicios no dependen de la existencia de redes densas –y de difícil replicación- de vínculos con proveedores, clientes, universidades, etc. en las economías de origen; iv) si bien en general se requiere de períodos más o menos extensos de capacitación, el tiempo de replicación de la mayoría de dichos procesos se mide a lo sumo en meses y en última instancia siempre se puede recurrir a las migraciones de personal para suplir ciertas necesidades.

Pero hay otro argumento que sustenta la necesidad de pensar en estrategias o políticas articuladas para este sector.

La inserción en las CGV de servicios puede materializarse a través de la realización de actividades de muy diverso tipo, desde el punto de vista, por ejemplo, de su grado de complejidad tecnológica o del uso de diferentes perfiles de mano de obra. Asimismo, las vinculaciones con los agentes de la economía exportadora (por ejemplo, proveedores, clientes, universidades, laboratorios, etc.) pueden ser débiles en muchos casos, limitando la posibilidad de generación de “derrames” de conocimiento. Finalmente, por cuestiones de reputación/confianza, tamaño, información, acceso a mercados, entre otras, a las firmas de capital doméstico (aún a igualdad de potenciales capacidades productivas) les puede resultar más difícil ingresar en los mercados de exportación de servicios que a las filiales de empresas transnacionales (ET) –esto implica que los derrames en materia de exportación también podrían ser reducidos. Todo esto llama a discutir si es posible implementar acciones que tiendan a favorecer el upgrade de las actividades de exportación de servicios, así como a potenciar los derrames sobre las economías de origen y a facilitar el acceso a los mercados de exportación de las firmas locales. Ante este panorama, el presente trabajo tiene como objetivo analizar las tendencias y perspectivas de la exportación de servicios desde América Latina y la inserción de los países de la región en las respectivas CGV. Nos focalizamos en particular en aquellas áreas en las que la exportación es una posibilidad nueva o que se ha potenciado en las últimas décadas (servicios empresariales y profesionales, computación e información, construcción e ingeniería, arquitectura, medicina, publicidad, etc.), sin tratar entonces sobre actividades más tradicionales como turismo o transporte. Hacia el final, se plantean, en base al análisis realizado, algunas recomendaciones de política que podrían contribuir al diseño en los países de la región de estrategias que apunten a profundizar y consolidar la inserción de los mismos en las CGV y potenciar los impactos favorables que de ella podrían derivarse.

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